El Fendt 700 Vario y el 900 Vario están disponibles en Argentina, a través de los concesionarios oficiales Fendt. Dos líneas desarrolladas para exigencias distintas, con el mismo estándar de quién lidera la industria agrícola mundial hace más de 90 años.
Mes: julio 2026
Novedades CNH
Nuevo estándar para el agro argentino: nueva Serie AF10. Fue creada para quienes exigen máxima capacidad, eficiencia y control en tiempo real. Tecnología Axial-Flow, Automation 2.0 y el sistema industrial de rotor simple más grande del mercado.

Fabricantes de maquinaria analizaron la competitividad con productos importados

La industria de la maquinaria agrícola está presente en toda el área productiva nacional, con plantas fabriles y redes de concesionarios, generando empleo y arraigo en pueblos y cuidades de distintas cantidades de habitantes.
Con la idea de tener una conversación libre y distendida sobre el desenvolvimiento del sector industrial de la maquinaria agrícola, la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros equipamientos agrícolas e industriales (AFAT), organizó, en el marco de la Rural de Palermo, un desayuno de prensa con representantes del sector.
En la reunión se contó con la presencia del director ejecutivo de la asociación, Leandro Brito Peret y representantes de varias fábricas de tractores, cosechadoras, pulverizadoras y maquinaria forrajera, y se aboradron temas de base que ayudan a comprender como desempeña su actividad una industria que está presente en toda el área productiva nacional, con plantas fabriles y redes de concesionarios, generando empleo y arraigo en pueblos y cuidades.
En general, los presentes coincidieron en que resulta fundamental la participación activa del sector financiero, con la oferta de líneas de crédito cada vez más compatibles con el negocio agrícola. “Se están viendo mejoras en ese rumbo, esperamos aparezcan más y mejores oportunidades de negocio», dijeron los industriales.

El sobrante en las cuentas fiscales no se puede aplicar a ningún otro impuesto y que se acumula a través de los años generando un perjucio constante en los resultados de las empresas.
Asimismo, trajeron a colación el problema que definieron como “ancestral” de la diferencia del IVA técnico, que nace del hecho que la venta de maquinaria se factura con 10,5% de IVA pero la compra de los insumos se paga con IVA del 21%, lo que provoca situaciones financieras desventajosas solo para quienes fabrican en el país.
Se genera un sobrante en las cuentas fiscales que no se puede aplicar a ningún otro impuesto y que se acumula a través de los años de manera altamente perjudicial para las empresas que quedan en desventaja con las que no fabrican, no compran insumos y solo importan.
“A estas cosas nos referimos cuando comentamos que a la maquinaria proveniente de otros lugares, como Asia, le podemos competir en igualdad de condiciones, ya que quienes solo importan y venden, como no compran insumos, no tienen el problema del IVA técnico”, afirmaron.
Con atención al cliente en base a las redes de concesionarios y la calidad de sus productos los industriales no dudan de su competitividad con productos importados siempre estén en igualdad de condiciones.
Para fundamentar la idea, aseguraron que pueden competir con maquinaria importada en base a sus redes de concesionarios, servicio técnico, repuestos, garantías y acompañamiento al cliente además de estar seguros de la calidad de sus productos, lo único que es necesario, aclararon, es “nivelar la cancha”, en clara alusión a problemas como el IVA técnico.
También hicieron referencia al costo argentino y factores que lo conforman –además de la diferencia de IVA—como el impuesto a los sellos que varía por provincia, Ingresos Brutos –cuando se hace por canje cereal—que en algunos casos difiere en la base imponible, y en las tasas municipales. “Se está claramente en el camino de la desregulación como nunca antes, aunque el proceso es lento y pesado, sobre todo en los casos en el que los impuestos están regidos por leyes y es necesario pasar por el Congreso para lograr resultados concretos”, afirmaron.
Otro punto que mencionaron como un integrante del costo argentino, es el estado de la red vial, rutas y caminos, que requiere de un mantenimiento adecuado al traslado de los equipos sin demoras, sobresaltos ni pérdidas de tiempo que tienen su costo que es necesario minimizar o anular.
Mercado y expectativas
En lo referente al mercado y las ventas, sostuvieron que perciben un 2026 similar al 2025, por el momento con reducciones en ventas de 2 a 3%, pero con los rindes de los cultivos y la rentabilidad del productor esperan llegar a diciembre sin sobresaltos. “Esperamos que al final, en ventas resulte un año similar a 2025”, dijeron.
Cosechadoras con alto nivel de obsolescencia incrementan las pérdidas de grano y reducen la capacidad de trabajo de los equipos.
Por otro lado, aclararon que el parque de máquinas muestra obsolescencia. Dieron como ejemplo las cosechadoras: “para sostener un nivel tecnológico con buen desempeño a campo de las máquinas, se deberían vender unas 1.200 cosechadoras por año, y hace varios que solo se venden anualmente unas 600. Y el factor más importante que lleva a esa situación es el costo elevado de la financiación, siempre imprescindible en la venta de equipos de alto valor”.
Para aclarar este punto, señalaron que trabajando con cosechadoras envejecidas y desactualizadas en tecnología se nota un aumento en las pérdidas de grano, dificultades en la logística y más tiempo necesario para las puestas a punto de las máquinas. Por todo lo cual con equipos actualizados se reduce la capacidad de trabajo y aumentan los costos de operación.
Desde otro ángulo, mostraron optimismo ante las innovaciones tecnológicas que se ve en los nuevos productos presentados continuamente en el mercado y el interés del productor y el contratista que siempre busca mejorar y poner al día sus equipos, más allá de las dificultades que eventualmente pueden presentarse.
“Lo importante es la rentabilidad del productor, y en este momento la relación entre los rindes de los cultivos, los precios de los commodities y los costos de producción, aún con una parte de los productores que está recuperando de situaciones difíciles, el corto plazo es prometedor”, afirmaron los fabricantes.
Alertan que cientos de tractores importados no se patentan, se distorsiona el mercado y hay empresas obligadas a modificar planes
LA NACION
Pilar Vazquez

La industria de la maquinaria agrícola atraviesa un año en el que, pese a una buena campaña agrícola y a una mayor oferta de financiamiento, todavía no logra la recuperación que esperaba. En ese contexto, los fabricantes nucleados en la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT) advierten que el fuerte ingreso de tractores importados, principalmente de origen chino, modificó el mercado. Según sostienen, una parte importante de esos equipos no se patenta y, por lo tanto, no aparece en las estadísticas oficiales. Esto no solo dificulta conocer cuántas unidades se venden realmente en el país, sino que también complica la planificación de la producción local. Hay plantas que tienen que hacer paradas y cambios. En la Exposición Rural de Palermo hay varias de las marcas multinacionales con productos.
A ese escenario se suma otra expectativa. Después de varios años de reclamos, en la entidad aseguran que encontraron una mayor receptividad del Gobierno para analizar algunos de los problemas que afectan al sector, entre ellos la falta de información sobre el mercado y el denominado “saldo técnico” del IVA, que genera la acumulación de créditos fiscales porque los insumos tributan una alícuota mayor que la venta de la maquinaria.
Según los patentamientos que releva la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) y la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor (DNRPA), en el primer semestre de 2026 se registraron 2544 tractores, un 2,9% menos que en igual período del año pasado. En junio se patentaron 392 unidades, con una caída del 28,5% respecto de mayo y del 3,9% frente al mismo mes de 2025.
Sin embargo, en AFAT sostienen que una parte importante de los tractores importados nunca se patenta y, por lo tanto, queda fuera de las estadísticas oficiales, lo que genera dos lecturas distintas del mercado. “Cuando hablamos de la industria producida en la Argentina vemos una caída muy importante. Pero cuando incorporamos el tractor importado entendemos que el mercado está mantenido”, explicó a LA NACION Carlos Palmieri, presidente de la entidad. Según precisó, el fenómeno se concentra en tractores de baja potencia usados en horticultura y fruticultura: “Los tractores de origen asiático han entrado con números muy elevados. Más del 80% no se patenta”. La propia ACARA respalda ese diagnóstico: advirtió que “lo que no se patenta no se ve” y estimó que durante 2025 ingresaron al país casi 4000 tractores de marcas chinas, con lo cual el mercado total se habría ubicado entre 8800 y 9300 unidades, muy por encima de lo que muestran los patentamientos.
Desde AFAT aclaran que no buscan restringir las importaciones: el planteo es que todos los actores compitan bajo las mismas condiciones regulatorias e impositivas, ya que los fabricantes radicados en el país deben cumplir obligaciones que no siempre alcanzan de la misma manera a los equipos importados.
La explicación, según los fabricantes, está tanto en la forma en que se comercializan estos equipos como en el uso que reciben. En el caso de los tractores de producción nacional, las empresas suelen acompañar a los compradores para que completen el patentamiento, independientemente de si la operación se realiza con financiamiento o al contado. En cambio, en buena parte de los tractores importados de menor potencia ese trámite suele quedar sin hacerse. A esto se suma que, aunque la obligación de patentar es la misma que para un automóvil, un tractor suele descargarse directamente en el campo y permanecer allí durante toda su vida útil, por lo que resulta mucho más difícil controlar si fue registrado o no. En cambio, las cosechadoras y pulverizadoras, que habitualmente circulan por rutas para trasladarse entre establecimientos, se patentan prácticamente en su totalidad.
Según indicaron en la industria, el Estado entiende el problema, pero no tiene poder de policía para controlar cada operación ni dispone hoy de los recursos y sistemas necesarios para reconstruir el recorrido de cada máquina. Una posibilidad sería cruzar las bases de datos de Aduana, facturación y patentamientos.
La información existe, explicaron, pero se encuentra dispersa entre distintos organismos. Para realizar ese cruce se necesitarían sistemas compatibles, personal y una estructura que hoy no están disponibles. En el Gobierno les señalaron que, en la situación actual, no es una herramienta que pueda ponerse en marcha de manera inmediata, aunque se mostraron receptivos al planteo y aseguraron que evaluarán alternativas.
En AFAT también plantearon la necesidad de avanzar con la digitalización del patentamiento de maquinaria agrícola. Mientras el trámite digital ya funciona para los automóviles y las motos cero kilómetro, en el caso de los tractores todavía se realiza en papel. Según les informaron, el nuevo sistema podría tardar entre uno y dos años en implementarse.

Carlos Palmieri, presidente de AFAT, sostuvo que la industria registra una fuerte caída, aunque el mercado total se mantiene por el ingreso de tractores importadosRodrigo Néspolo
La falta de información tiene consecuencias concretas para las fábricas. Las empresas deben comprar motores, transmisiones y otros componentes con seis meses de anticipación o incluso más. También deben organizar turnos, proveedores, personal y niveles de inventario. Sin una referencia confiable sobre la demanda, todas esas decisiones se toman con mayor incertidumbre. “Necesitás proveedores, gente para la producción local. Hay conjuntos que tenés que salir a comprar con un plazo de seis meses o más”, explicó Palmieri.
Según el dirigente, el ajuste ya comenzó a observarse en algunas plantas, con reducciones de turnos y paradas de fábrica. En la asociación estiman que los volúmenes de la industria acumulan una caída cercana al 30%. Para las filiales de empresas multinacionales aparece además otro desafío: justificar ante sus casas matrices la conveniencia de seguir fabricando en la Argentina frente a la alternativa de importar directamente.
En paralelo, el sector espera una respuesta sobre otro reclamo histórico: el denominado saldo técnico del IVA. Las empresas compran insumos gravados al 21%, pero venden las máquinas terminadas al 10,5%. Esa diferencia genera créditos fiscales que el Estado devuelve con demoras que, según AFAT, terminan convirtiéndose en un costo financiero.
Como modificar las alícuotas requeriría una ley, las conversaciones con la Subsecretaría de Ingresos Públicos se concentraron en una solución administrativa que permita acortar los plazos de devolución. En la entidad destacaron que, después de una primera reunión, fue el propio Gobierno el que volvió a convocarlos pocos días más tarde para seguir trabajando sobre alternativas concretas.
“Encontramos receptividad para analizar el problema y creemos que puede haber novedades en el corto plazo”, señalaron en AFAT. Si bien aclararon que todavía no hay una medida definida, destacaron que existe un canal de diálogo abierto y que el Gobierno les transmitió que evaluará distintas alternativas para dar una respuesta al reclamo.

Todo ocurre en un mercado que todavía no termina de recuperarse. Palmieri señaló que la campaña agrícola fue buena y que aumentó la oferta de financiamiento, pero advirtió que la rentabilidad de los productores sigue siendo ajustada. “Hoy estamos en valores normales de mercado para la época, pero con una expectativa que había sido superior”, afirmó.
El financiamiento sigue siendo una herramienta clave para mover el mercado. Según AFAT, alrededor del 80% de las operaciones de maquinaria de mayor porte se realizan con crédito. Sin embargo, la entidad advierte que las mejores líneas suelen concentrarse en las grandes exposiciones, por lo que reclama una oferta financiera más estable a lo largo del año. “La productividad está, el volumen está y la calidad está. Lo que falta es el costo”, resumió Palmieri.
Novedades FPT
Detrás de cada operación en el campo, existe una cadena que depende de la planificación, la tecnología y la confianza para seguir avanzando. Los motores FPT Industrial, como el Cursor 11, equipan máquinas presentes en diferentes etapas de la producción agrícola, contribuyendo a que el trabajo se realice con eficiencia y continuidad cuando más importa.

Novedades Jacto
Novedades Stara
Además de más autonomía operativa, la pulverizadora autopropulsada Imperador 4000 de Stara S/A – Indústria de Máquinas e Implementos Agrícolas ofrece más desempeño y eficiencia durante las aplicaciones.








