|8 May 2020

Tips a tener en cuenta para terminar de levantar la cosecha

Pese a las últimas lluvias, el ritmo de cosecha se mantuvo, según se indicó en el informe semanal del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Los avances para los dos cultivos principales, se estiman en 68,2% del área para la soja y 36,7% para el maíz. En este cultivo los lotes trillados son de lotes tempranos ya que los tardíos y de segunda fecha de siembra comenzarán a entregarse a partir de las próximas semanas.

Entonces, promediando la cosecha de grano de esta campaña, es un buen momento para enfocar los tips para la recta final de la tarea. Porque lo primero que debe tenerse en cuenta es que se trata de un proceso con cierto nivel de complejidad, que comienza por el cabezal y termina en la siembra del cultivo siguiente. Ningún mecanismo, parte o conjunto actuante en el proceso es independiente en su trabajo.

Los órganos de captación–es decir el cabezal–, la trilla, la limpieza, la separación y la distribución de los restos de cosecha, están relacionados entre sí. Y con una buena sincronización de ellos, se busca alcanzar además del buen resultado de la cosecha, la buena siembra del próximo cultivo.

 

Cada parte del sistema influye en el trabajo de las demás partes y con todas combinadas, se busca alanzar las mínimas pérdidas de cosecha y la mejor calidad de grano.

Si se considera que todos los conjuntos trabajan al mismo tiempo, se puede decir que una cosechadora es un sistema sofisticado de trabajo con un óptimo desempeño.

Los alimentadores son bastante más que meros acarreadores que conducen la greña desde el cabezal hasta los órganos de trilla.

El canal del acarreador, sus cadenas y barras, ordenan el material para lograr un caudal contínuo de entrada a los órganos de trilla, con ritmo sereno. En este sentido, es una buena alimentación previa la que se logra con los cabezales Draper.

En los órganos de entrada a la trilla –el sector cónico del rotor y alguno cilindro alimentador o acelerador según el modelo de cosechadora– se acelera la velocidad de traslado del material (greña) de manera progresiva a fin de llegar a la velocidad de trilla. Con ese aumento progresivo de la velocidad, se logra minimizar el impacto que se produciría entre el acarreador y los órganos de trilla que rompería el grano en cantidades notables.

En las cosechadoras modernas el acarreador y la parte anterior del rotor axial están ocupados por el material en todo su ancho. Ello ayuda a la suavización del trato al grano.

Los órganos de trilla, con las muelas y las barras del rotor y las barras de su camisa, golpean y frotan las espigas o chauchas a desgranar. La eficacia de este trabajo es proporcional al régimen del cilindro o rotor, y a la separación entre ese rotor y su camisa o cóncavo.

Con insuficiente luz, se pulveriza el grano. Con demasiada velocidad del cilindro, el grano se quiebra. Los valores óptimos para cada situación de cultivo se encuentran en el manual del dueño. Y también en la memoria de la computadora, que se puede ver en la cabina de la cosechadora.

Los órganos de separación (es decir el último sector del rotor en una máquina de flujo axial, o el sacapajas en una máquina convencional) separa el material largo, es decir hojas y tallos, del material fino, como grano y el polvillo de cosecha. El material largo (paja) sale por la cola de la máquina. El material fino (grano y polvillo) es conducido hacia el zarandón y zaranda.

La limpieza del grano combina la acción del ventilador, de la zaranda y del zarandón.

El objetivo es limpiar el grano del polvillo de cosecha y restos picados de hojas y tallos.

Se busca que todo material que viene de la trilla y de la separación, flote en forma de manta sobre un colchón de aire. Ello combinado con el movimiento alternativo de los tamices (zaranda y zarandón) propicia que el grano pase a través de las aberturas del zarandón y de la zaranda y se separe por peso y volumen el grano del polvillo.

Algunos usuarios abren el zarandón y separan el grano de la suciedad con la zaranda, que se ubica por debajo del zarandón. Y lo hacen para evitar que el grano caiga por la cola del zarandon. Pero de esta manera, puede ser que el grano llegue a la tolva con suciedad debido a que se sobrecarga la zaranda. Por ende, la solución entre obtener grano sucio en la tolva de la cosechadora y perder grano por la cola se encuentra en un punto de equilibrio. Lo cierto es que el zarandón hace la separación principal y que las zarandas hacen un retoque final. Ambos siempre ayudados por el ventilador.

En el maíz, el material quebrado y triturado debía ser separado del grano en los órganos de limpieza. Ahora con los materiales Bt y la genética actual se hace mucho más simple el trabajo de limpieza. Y la calidad del grano es mejor. Así resulta el grano más limpio y entero.

La siembra directa convierte el tratado y distribución de la paja y del zurrón en un punto neurálgico en la cosecha. El ancho de esparcido, debe ser lo más parecido posible al ancho de trabajo del cabezal. Aún con las maquinas de 45 pies de ancho, es decir casi 14 metros.

Si en la siembra siguiente la sembradora circula en el rastrojo sin inconvenientes, el tratamiento y distribución de los residuos de la cosechadora fue correcto. Si el sembrador trabaja desatorando el tren de siembra de manera frecuente, quiere decir que hubo problemas en la distribución de la paja durante la última cosecha. Y en este último caso,  la siembra nunca resultará con la uniformidad de distribución de semilla necesaria para lograr una buena implantación del próximo cultivo.

Entre la cosecha y la siembra todo ocurre como en una película y por ello quedarse en la foto será un error.

Entre la cosecha y la siembra todo ocurre como en una película y por ello quedarse en la foto será un error.

Fuente: Clarín, por Juan B. Raggio

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