|30 Abr 2019

En Argentina se pierden 109 kilos de soja por hectárea durante la cosecha

Frente a una gran campaña de cosecha en la región productiva argentina, con rindes que muestran valores muy por encima del promedio, es importante no desatender algunos aspectos del trabajo y la regulación de la máquina para que ese rendimiento por encima del promedio no se pierda en el terreno. Las evaluaciones realizadas por técnicos del INTA en la presente campaña arrojan algunos datos de alerta con pérdidas de granos promedio en cabezal de 109 kg/ha, cuando ya se ha superado el 50 % de la cosecha en Argentina. Se puede ver en estas mediciones que el 85% de las pérdidas se registran en el cabezal de la cosechadora, y entre las principales causas se destacan la falta de mantenimiento en los órganos de la barra de corte y la mala regulación del molinete, fundamentalmente por estar trabajando sobre cultivos de muy buen porte.

También es importante tener en cuenta que, ante la probabilidad de que permanezcan las lluvias en algunas zonas que quedan cultivos por cosechar, debemos estar preparados para terminar el trabajo sin valores de pérdidas extremos.

De acuerdo con los especialistas, “ante estos indicadores de clima adverso para la cosecha, deberíamos poner en la balanza la opción de cosechar con unos puntos más de humedad. Si bien ocasiona un gasto el secado, reduciríamos las pérdidas por cabezal y bajaría el riesgo ante precipitaciones elevadas”.

Minimizar las pérdidas en la cosecha

De todas las operaciones que realiza la cosechadora -corte, alimentación, trilla, separación, limpieza, almacenaje, descarga y desparramado de los residuos de cosecha-, el corte es la más importante. La barra de corte es el elemento principal del cabezal, ya que la planta de soja presenta una alta susceptibilidad al desgrane durante el momento de corte. La baja altura de corte de los tallos fibrosos produce movimientos laterales y hacia adelante que ocasionan rozamiento entre plantas y pérdidas por desgrane y desprendimiento de vainas.

La velocidad óptima de cosecha es otro factor clave para lograr disminuir los niveles de pérdidas por desgrane y vainas no captadas. El límite de velocidad está condicionado por el estado del cultivo, el sistema de corte y su estado. En un ensayo realizado por la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce y el INTA se demostró que la velocidad óptima de cosecha para lograr un corte (cuchillas 4”x2”) con bajas pérdidas es 7 km/h, cuando esa velocidad es superada las pérdidas aumentan notablemente como se puede observar en la imagen.

Los avances tecnológicos han llevado a la reducción del espaciamiento entre hileras de siembra, principalmente en la zona núcleo (35 cm, 42 cm y 52,5 cm) y en la actualidad es frecuente observar las cosechadoras en un sentido de avance sesgado (30°), respecto de las líneas de siembra. De este modo se optimiza el desempeño de la barra de corte, permite el ingreso del material con intervalos parejos de captación por efecto del molinete y reduce el desgaste sectorizado de la barra de corte, permitiendo prolongar la vida útil de sus componentes. También permite el autolimpiado de la barra de corte y evita el efecto “cola” con la sembradora de siembra directa que viene a continuación.

En cosecha de soja de buen porte y buen estado es aconsejable regular el molinete del cabezal a una velocidad de rotación aproximadamente un 10% superior a la velocidad de avance de la cosechadora. Esto se llama índice de molinete (IM) y si no contamos con un equipo totalmente automático en la cosechadora, el cálculo a campo es relativamente fácil de hacer en cualquier cabezal.

Con la máquina parada, medir la distancia -en centímetros- entre la punta de un diente, posicionado perfectamente vertical y el eje central del molinete, lo que dará el radio del molinete. A esa distancia se debe multiplicarla por dos y el resultado será el diámetro del molinete (m). Con la máquina trabajando a la velocidad de avance (Vcos) elegida -sugerimos no más de 7 km/h-, contar el tiempo en segundos que el molinete tarda en dar 10 vueltas (t10). Para ello se puede marcar una barra porta dientes con un pedazo de tela o plástico para usar de referencia.

Se sugiere marcar una de las barras porta dientes para contar sus vueltas y medir el radio del molinete para calcular el índice de molinete en caso de estar trabajando con una cosechadora sin sistema automático de regulación.

Se sugiere marcar una de las barras porta dientes para contar sus vueltas y medir el radio del molinete para calcular el índice de molinete en caso de estar trabajando con una cosechadora sin sistema automático de regulación.

Recordar que la función del molinete es servir de segundo punto de apoyo para el corte -el primero es el suelo-. Nunca debe ir más profundo que hasta la mitad de altura del cultivo, porque eso podría incrementar el desgrane.

En cuanto a las regulaciones de posición del molinete, se deben tener en cuenta al momento de acomodar el molinete a cada situación de cultivo, pero se aconseja tomar como referencia para cultivos de altura normal y sin vuelco, que el eje del molinete quede desplazado unos 15 cm por delante de la barra de corte.

En condiciones de cultivos volcados, el molinete debe trabajar bajo, adelantado y con los dientes inclinados hacia atrás. Cuando se cosecha en el mismo sentido del vuelco debe aumentarse la velocidad de cosecha hasta un índice de molinete de 1,5.

Los usuarios de cosechadoras conocen que todos los componentes de la barra de corte deben ser revisados periódicamente y encontrarse en óptimas condiciones de mantenimiento, así como lo recomiendan los manuales de sus cosechadoras. A la hora de trabajar en soja las cuchillas necesitan un recambio al perder el dentado para poder lograr el corte sin deslizamiento, al encontrar el contrafilo del puntón.

La frecuencia de recambio de cuchillas varía entre las 900 y 1400 hectáreas y es muy variable porque depende de diversos factores, entre ellos el material y calidad de construcción de las secciones, la madurez y diámetro de los tallos de soja, el rastrojo del cultivo antecesor, la forma de trabajo del flexible en cuanto a la entrada de tierra, los hormigueros y cuevas de peludos que ocasionan el ingreso de tierra a la barra de corte, el tipo de suelo, etc.

Una prueba realizada recientemente por INTA donde se evaluaron distintas marcas de cuchillas disponibles en nuestro mercado, demostró que en todos los casos el incremento en las pérdidas al superar las 1200 hectáreas es mayor al 50% por el desgaste que presentan los componentes, respecto a cuando son nuevas.

Las malezas, el eterno enemigo de la producción

la diseminación de semillas de malezas en los lotes por medio de cosechadoras es otro punto clave en la eficiencia de cosecha. Signos de diseminación de semillas por cosechadoras pueden ser: § Aparición de malezas resistentes de una campaña a otra § Aparición de manchones en forma lineal por donde transitó la cosechadora § Manchones de malezas por donde se ingresó a cosechar.

La limpieza de las máquinas debe realizarse al finalizar la cosecha de un lote o al llegar la máquina al lote y en sectores donde no puedan desarrollarse las malezas y se puedan recolectar y quemar los residuos. En un trabajo realizado por la Facultad de Ciencias Agrarias y el INTA se detectó 100% de presencia de malezas en 35 máquinas evaluadas.

Guía rápida para la limpieza de cosechadoras:

§ Generar flujo de aire con una sopladora desde las zonas altas de la máquinas hacia las bajas.

§ En máquinas convencionales es muy importante limpiar adecuadamente el sacapajas, donde es común que queden adheridos inflorescencias.

§ Limpiar el sistema de zarandas § Destapar y limpiar zonas de acumulación de semillas como los sinfines de retrilla y grano limpio § Destapar las norias de retrilla y grano limpio para poder eliminar las semillas.

§ Una vez realizadas las tareas de limpieza por flujo de aire: Poner en funcionamiento la cosechadora (todos los sistemas), acelerar a régimen normal de trabajo, colocar variador de velocidad de ventilador al máximo, hacer funcionar sistema de descarga y revisar zonas críticas nuevamente.

Es muy importante invertir tiempo en la regulación de la máquina junto al contratista, controlar las pérdidas con la metodología de evaluación del INTA, regular la máquina hasta lograr disminuir las pérdidas en un nivel aceptable y con la mayor velocidad de avance posible -sin exceder los 7 km/h-.

En este sentido es importante informarse, capacitarse, estar presente durante la tarea de cosecha y motivar al equipo de trabajo. Cabe recordar que el operario de la cosechadora es la figura clave del proceso.

Se debe ser conscientes que la cosecha récord con altos rendimientos es muy costosa y el contratista que lo haga debe ser bien remunerado por el incremento que significa en su costo operativo. La peor situación es no invertir en una máquina correctamente mantenida e incrementar el nivel de pérdidas, con lo cual los productores deben valorar que el desafío tecnológico es grande y tiene el objetivo de ayudarlos a levantar su buena cosecha.

* Las recomendaciones surgieron de un trabajo conjunto que llevan adelante técnicos del INTA junto a otros especialistas del sector: Juan Marcos Giordano (INTA Rafaela), Ulises Loizaga (INTA Las Breñas), Hernan Ferrari (INTA Concepción del Uruguay), Fernando Scaramuzza (INTA Manfredi), Mario de Simone y José Peiretti (INTA Salta), Santiago Tourn (Universidad de Mar del Plata), Federico Sánchez (Claas Argentina), Juan Ressia (Universidad de Azul), Ramiro Alberti (Agrosierras Tandil), y Juan Vásquez (Universidad Nacional de La Plata).

Fuente: Clarín

Compartir

Te puede interesar

Asociados

AGCO Argentina
Agrale Argentina
CLAAS Argentina
CNH Industrial Argentina
Industrias John Deere Argentina
Jacto Argentina