|17 Jul 2019

Las AgTech simplifican el manejo pero elevan la exigencia

Que la tecnología está hace rato revolucionando las formas de trabajo en el campo no es ninguna novedad. Pero, ¿cómo se expresa eso en el día a día? Por ejemplo, esta semana Ernesto Barilari dejó lista una prescripción para fertilizar 500 hectáreas de trigo con dosis variables en un campo en Salto, y a las pocas horas estaba en la ciudad de Buenos Aires con la seguridad de que la aplicación se iba a realizar con precisión y que él iba a poder verificarlo rápidamente desde donde quisiera. “Hoy cualquier empleado tiene un teléfono con GPS y Android y puede cargar información en una plataforma que centraliza todos los datos”, detalló el asesor durante una jornada realizada en la Capital por la firma Auravant con el objetivo de entender cómo se está utilizando la tecnología para aumentar la eficiencia en las empresas agropecuarias.

“La plataforma con imágenes satelitales fue un click. Y sistematizar todo, todo concentrado y procesos estandarizados”, agregó Barilari, y contó que produce en un campo con alto potencial pero con grandes desafíos por su gran variabilidad ambiental. En 900 hectáreas hace 8 rotaciones distintas y, según afirmó, el manejo por ambientes le permite obtener casi 100 dólares más por hectárea de margen que si hiciera un planteo general para todo el campo.

Elección de semillas, fertilización variable, densidad variable, aplicación precisa de insumos… son prácticas cada vez más extendidas que derivan de la caracterización de ambientes a partir de imágenes satelitales. “Asumimos el rol de incorporar la tecnología en todos nuestros clientes, y hoy lo primero que nos piden es ir a ver qué se ve en las imágenes de cada lote”, dijo el asesor Pablo Baloriani, de la consultora Asesoragro. Y con él coincidió Luciano Pilori. “Al mostrar las imágenes de cada campo los productores se entusiasman, pero a veces se descarta alguna tecnología por pensar que no sirve y tal vez es cuestión de encontrarle la vuelta. La deuda está en la llegada de esa información a las tareas en el lote”.

Los tres asesores estuvieron de acuerdo en que el aprovechamiento de estas herramientas es el gran desafío actual, y que en ese proceso será necesaria una redefinición de roles y tareas en cada puesto.

Según indicó el especialista del INTA Ricardo Melchiori, en 2013 el GPS y el monitor de rendimiento eran las herramientas más adoptadas por los productores, pero la información recabada aun no se volcaba efectivamente a los lotes. “Hoy, lo que llama la atención es el crecimiento de uso de computadoras para hacer dosis variable, el uso de imágenes satelitales y, fundamentalmente, el surgimiento de plataformas digitales que centralizan y simplifican la información, como la que ofrece Auravant. Hoy, con un par de clicks tenemos un campo ambientado”, dijo Melchiori. Luego mostró cómo hoy, con la delimitación de un lote, el cálculo de rendimiento alcanzable y la eficiencia de uso de nitrógeno se puede prescribir una dosis de fertilización, pero advirtió que a pesar de la potencialidad de manejo remoto, “el agrónomo debe estar presente en los campos”. “La agronomía de precisión, aplicación de ecuaciones con predicción de rendimiento, puede ser aplicada por productores que ya vienen haciendo un manejo optimizado”, aclaró.

A su turno, Agustín Pagani, gerente general de la empresa de agricultura de precisión Clarion, contó algunos ejemplos concretos del potencial que mencionaron los asesores. Manejando la variabilidad de densidad de siembra de maíz en un lote de Chaco, o la fertilización nitrogenada de trigo en Olavarría teniendo en cuenta la profundidad del suelo, y la fertilización de maíz en lotes 9 de julio, los márgenes por hectárea mejoraron notablemente. “Los patrones de variabilidad son más altos que lo que se piensa”, remarcó Pagani.

Fuente: Clarín

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